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Die Weimarer Republik. 1919·1933
En el otoño de 1918, cuando ya la derrota de Alemania parecía
inevitable, el alto mando del ejercito entregó el poder a la principal
fuerza parlamentaria del Reich: los socialistas del SPD. Los
movimientos revolucionarios se iniciaron de manera inmediata. Los trabajadores
y las soldados se sublevaron contra el gobierno por negarse éste a entablar
conversaciones que pusieran fin a la I Guerra Mundial. El Káiser
Guillermo II huyó del país y se formó un gobierno provisional de los comisarios
del Pueblo, una coalición formada por miembros del SPD de Friedrich
Ebert y del Partido Socialdemócrata Alemán Independiente que contó con
el apoyo del partido católico, el Zentrumspartei.
En pocas semanas estalló la revolución espartaquista con Karl Liebknecht
y Rosa Luxemburg a la cabeza. En enero de 1919, los espartaquistas organizaron
un levantamiento, inspirado por el triunfo bolchevique en Rusia, que tuvo
su principal foco en Berlín. Para sofocar la revolución, el gobierno
de Ebert se apoyó en el ejercito que desató la represión.
Liebknecht y Luxemburgo fueron asesinados. Las divergencias irreconciliables
llevaron a los sectores más radicales de la izquierda a crear el
KPD, el Partido Comunista Alemán.



La República de Weimar
En los inicios de 1919 se formó una Asamblea Nacional constituyente
que redactaría la nueva Constitución de la República.
En los primeros años el SPD sería el partido mayoritario
del Parlamento, si bien se verín obligados a buscar apoyos entre
los pequeños partidos liberales y los católicos del Zentrum.
A pesar de los cambios revolucionarios que condujeron a la proclamación
de la República se mantuvo una innegable continuidad con el Segundo Imperio.
Muchas de las prerrogativas del emperador pasaron al Presidente del Reich
que distaba mucho de ser un mero árbitro ante los partidos políticos.
En cierto sentido, no se produjo una ruptura con el Reich y muchas de
las ideas que habían dado forma al Imperio estuvieron presentes durante
todo el periodo republicano. Asimismo la culpabilidad por el estallido
de la Gran Guerra, que llevaría al Tratado de Paz de Versalles, no fue
asumida por Alemania. Y del mismo modo, la derrota de 1918 fue achacada
a la "puñalada por la espalda", la traición de los izquierdistas y liberales
al esfuerzo de los soldados en el frente, leyenda que contribuyó a socavar
la legitimidad de la república democrática y que alimentó a los movimientos
nacionalistas durante todo el periodo de Weimar. Alemania vio como una
injusticia el Tratado de Paz de Versalles, que se vio obligada a firmar
el 28 de junio de 1919. Las cesiones territoriales que mutilaban su territorio,
entre las que se incluían las colonias, las reparaciones de guerra a los
vencedores y las limitaciones al rearme afectaron también a la situación
económica.
Del mismo modo el Tratado prohibía cualquier intento de anexión con Austria,
aspiración que alimentaba por su popularidad a los movimientos nacionalistas
del Reich pero que era asumida por los gobiernos revolucionarios de Berlín
y Viena. La situación de decadencia económica e inestabilidad de la República
hizo que el glorioso pasado del Sacro Imperio Germánico fuera visto como
un referente para los pangermanistas. Los movimientos derechistas que
surgieron a partir de 1918 incidieron en la idea de una nueva Europa,
liderada por Alemania, que lucharía con todos sus energías contra el liberalismo
y el comunismo.
El parlamentarismo de la República sufrió serios reveses desde un principio.
La posibilidad de que el Presidente pudiera nombrar "gabinetes presidenciales"
al margen del Reichstag se convirtió en una amenaza para la propia República
tras la muerte en 1925 de Friedrich Ebert que sería reemplazado por el
mariscal Paul von Hindenburg. En 1930 terminaría el último gobierno parlamentario
encabezado por el socialdemócrata Hermann Müller que cayó por las controversias
en torno al seguro de desempleo. Fue reemplazado por un gobierno en minoría
liderado por Heinrich Brüning, del Zentrum, que gobernó desde el verano
de 1930 mediante decretos del Presidente del Reich. En las elecciones
del 14 de septiembre de 1930 el NSDAP de Adolf Hitler se convirtió en
el segundo partido más votado del Reichstag. Esto hizo que el SPD, el
partido que contaba con la mayoría relativa, permitiese que Heinrich Brüning
se convirtiera en canciller.
Los gabinetes presidenciales que gobernaban mediante decretos redujeron
el poder del Reichstag que tuvo menos capacidad de la que ostentaba durante
el Imperio. Al verse los socialdemócratas obligados a apoyar a Brüning,
la extrema derecha del NSDAP se convirtió en la única alternativa ante
una supuesta amenaza bolchevique.



La destrucción de la República
En el ambiente de inestabilidad de Weimar, Hitler apelaba a la desconfianza
que despertaba en muchos votantes la democracia parlamentaria y propugnaba
la dictadura como solución a los problemas de Alemania. Los gabinetes
presidenciales de Heinrich Brüning, Fraz von Papen y Kurt von Schleicher
en estos últimos años de la República, no hicieron sino ahondar la crisis
y abrir el camino a la llegada del Nacionalsocialismo.
Frente a la idea de que fueron las urnas las que obligaron a Hindenburg
a nombrar canciller a Hitler, debe señalarse que no fue del todo así.
La entrega el gobierno al NSDAP fue una decisión personal del presidente
Hindenburg que, haciendo uso de sus prerrogativas para nombrar un canciller
al margen de la mayoría parlamentaria, no quiso buscar en el Reischtag
ninguna combinación que evitase la llegada de los nazis.
Desde finales de noviembre de 1932, una serie de maquinaciones políticas
condujeron a cambiar el rechazo inicial que Hitler despertaba en Hindenburg.
Cuando el 30 de enero de 1933, Adolf Hitler recibió el encargo de formar
gobierno, la República de Weimar pudo darse por liquidada.
Referencias bibliográficas
* Ashbey Turner, John. A treinta días del poder. Edhasa.
Madrid, 2002.
*
Evans, Richard J. El III Reich en el poder. Península. Barcelona,
2007.
* Gallego, Ferran. De Auschwitz a Berlín. Random House Mondadori. Barcelona,
2005.
* Kershaw, Ian. Hitler I. Península. Barcelona, 2001.
* Haffner, Sebastian. La revolución alemana de 1918·1919. Inèdita Editores.
Barcelona, 2005.

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Imágenes



Hallo! Ich suche Arbeit. Una joven desempleada busca trabajo. 1930.



Hundert Millionen Reichsmark. La hiperinflación obligó
en 1923 a imprimir billetes de cien millones de marcos.



Liste 2 Sozialdemokraten. Cartel de propaganda electoral del SPD para
las elecciones de 1931.
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Cancilleres
del Reich
1917·1933
Imperio Alemán
> Conde Georg
von Hertling, 1917·1918
> Príncipe
Maximilian de Baden, 1918
República de Weimar
> Friedrich Ebert
[SPD], 1918, 1919
> Philipp
Scheidemann [SPD], 1919
> Gustav Bauer
[SPD], 1919·1920
> Hermann
Müller [SPD], 1920
> Konstantin
Fehrenbach [Zentrum], 1920·1921
> Joseph Wirth
[Zentrum], 1921·1922
> Wilhelm Cuno,
1922·1923
> Gustav Stresemann
[DVP], 1923
> Wilhelm Marx
[Zentrum], 1923·1925
> Hans Luther
[DVP], 1925·1926
> Wilhelm Marx
[Zentrum], 1926·1928
> Hermann
Müller [SPD], 1928, 1930
> Heinrich
Brüning [Zentrum], 1930·1932
> Franz von Papen
[Zentrum], 1932
> Kurt von
Schleicher, 1933
> Adolf Hitler
[NSDAP], 1933
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